jueves, abril 12, 2007

Pensamientos envenados

Es curioso cómo se cuelan en la mente de pronto y sin previo aviso palabras, imágenes, o simples pensamientos que no puedo controlar. Y la mayoría son desagradables. Por diversos motivos, eso sí, pero desagradables. Se deslizan cautelosamente, superponiendose de repente a lo que en ese momento ocupa mi cabeza. Por más que me esfuerzo no consigo echarlos, y vuelven periodicamente durante un tiempo, hasta que por fin los olvido. Aggg, como los odio. O como odio mi retorcida e insidiosa mente, que no me deja descansar. Cuando intento conciliar el sueño, vuelven como fantasma, reflejandose en el techo de mi habitación. Y entonces hablo sola, intentando alejarme, sintiendome cada vez más estúpida y débil. Juas. Yo, que me vanaglorio de mi fortaleza, de mis agallas, me asusto ante mi propia mente que no puedo controlar.

Cosas veredes, Sancho.

3 comentarios:

jahiime dijo...

Una mente complicada es una mente inteligente, no te quejes.


(A mí me pasa lo mismo a veces, y apuesto a que a mcplaci también)

Carmen dijo...

Si no me quejo no soy yo, ya lo sabes :P

José dijo...

Los humanos somos así. No hay remedio.

Pienso que todos somos igual. Leí un artículo de Juan José Millás este viernes sobre una gotera que tenía en casa y que le perturbaba el pensamiento, no pudo disfrutar de un viaje de una semana por eso, sólo pensando en la gotita de los cojones. Después, al volver, pudo comprobar que había dejado de gotear, pero su sufrimiento (a todas luces innecesario) ya no se lo podía quitar nadie.

Somos propensos a almacenar siempre la parte negativa, a ser pesimistas, a pensar que las cosas nos pueden ir mal, a tener miedo a los reveses de la vida, a la intranquilidad, a la incomodidad de no tenerlo todo bajo control, aunque sea una tontería y al final no pase nada.

Somos, simplemente... demasiado humanos.