Buenos, uno de los momentos que más temía de la oposición está materializandose ante mí. Señoras y señores, empiezo a sentirme estancada. Y sólo llevo dos años. A saber lo que me falta aún por aguantar.
¿Y por qué me siento así? Fácil. Porque hace dos años que todos los días hago exactamente la misma rutina autista. Me levanto, me siento a estudiar, como, me siento a estudiar, ceno, me acuesto, me levanto, me siento a estudiar....Ay, cuánta diversión, ¿verdad?. Quizás si hubiese empezado con otra parte del temario, con el mercantil por ejemplo, no sería tan exagerado. Pero no, llevo dos años dandole vueltas al civil. Ya ni siquiera tengo la distracción de sentir que aprendo algo nuevo.
¿Y cuál es el desencadenante de la situación?. Más fácil todavía. La gente de mi alrededor se mueve. Empiezan a trabajar, cambian de trabajo, los despiden, lo buscan, se van al extranjero, se sacan sus respectivas opos, se mudan de ciudad, empiezan masters...incluso las que están aun opositando ya ven la luz al final del túnel...yo ni siquiera veo un mísero puntito luminoso. Me lo tapa el Código Civil. No es que tenga envidia. Qué demonios. Claro que tengo envidia, aunque sea sana (si es que eso existe). Daría lo que fuera por un pequeño cambio. Por algo que me ilusionara, por algo por lo que luchar a corto plazo.O al menos por algo que me distrajera minimamente los ratos en que no tengo que estudiar. Nunca he sabido vivir sin metas. Si, ya sé que el sacarme la opo es una meta, pero tan lejana que a veces me cuesta verla. A veces pienso que me tiraré así eternamente, en esta rutina infernal, mientras mi gente va evolucionado, viviendo sus vidas, y yo me limito a esta pantomima de vida.
Sólo dos años y ya me estoy quejando. Valiente opositora hago.
miércoles, noviembre 11, 2009
lunes, octubre 19, 2009
Negándose
Siempre me he considerado una persona valiente, que intenta mirar sus verdades cara a cara, aceptarselas, vivir con ellas, y , cuando es necesario, combatirlas. Sin embargo, ahora estoy rehuyendo una. O al menos una que creo que es tal. A fuerza de mirarla de reojo, y de darle toquecitos para que no llegue a tomar verdadero peso si la cojo en mis manos, ni siquiera sé si es una verdad o no es más que un espejismo. Pero me está pasando factura, y lo noto.
No quiero darle la espalda. Y además, no puedo permitirmelo. Necesito estar con mis cinco sentidos en mi estudio, ahora no es tiempo de bromas. Qué irónico. Dos años centrada (dentro de lo posible, claro está) y, ahora que se acerca un tirón fuerte, mi autocontrol se evade de mis manos. Sé qué debería enfrentarlo y averiguar de una vez qué es lo que me pasa. Pero me acobarda que sea que lo que temo, porque se me ha olvidado cómo se vive con ello. Y así, círculo vicioso, no puedo comprobar qué es lo que me aturde porque temo que sea lo que presiento. A ver quién narices se estudia la prenda y la hipoteca en esta tesitura.
Lo único que sé es que estoy triste. Y cansada. Es la primera vez que recuerdo que no me afronto a mí misma. Me gustaría hablar del tema pero a la vez temo que si lo hago, adquiera peso y realidad, y entonces tener que cargar con ello. Sé que es una actitud despreciable, una pose de una cobardía intolerable, pero ni siquiera me sale enfadarme conmigo misma, porque no me quedan fuerzas para ello. Dios, no me reconozco.
No quiero darle la espalda. Y además, no puedo permitirmelo. Necesito estar con mis cinco sentidos en mi estudio, ahora no es tiempo de bromas. Qué irónico. Dos años centrada (dentro de lo posible, claro está) y, ahora que se acerca un tirón fuerte, mi autocontrol se evade de mis manos. Sé qué debería enfrentarlo y averiguar de una vez qué es lo que me pasa. Pero me acobarda que sea que lo que temo, porque se me ha olvidado cómo se vive con ello. Y así, círculo vicioso, no puedo comprobar qué es lo que me aturde porque temo que sea lo que presiento. A ver quién narices se estudia la prenda y la hipoteca en esta tesitura.
Lo único que sé es que estoy triste. Y cansada. Es la primera vez que recuerdo que no me afronto a mí misma. Me gustaría hablar del tema pero a la vez temo que si lo hago, adquiera peso y realidad, y entonces tener que cargar con ello. Sé que es una actitud despreciable, una pose de una cobardía intolerable, pero ni siquiera me sale enfadarme conmigo misma, porque no me quedan fuerzas para ello. Dios, no me reconozco.
lunes, octubre 05, 2009
Tristeza
Estoy triste. Aparentemente es un día más, tengo mi tema delante, suena la obra de abajo, me tomo mi mate...un día más. Pero no. Siento el cuerpo y la mente tan pesados que apenas si puedo tirar de ellos. Estoy triste, y la tristeza es un peso muerto encima mía del que no sé cómo librarme. Nada me distrae, todo me lo recuerda. ¿Qué me importan a mí las leyes modificativas del Código Civil?. Estoy triste y no sé dónde mirar, qué hacer, cómo huir.
Las ilusiones muertas tiran de mí hacia abajo, como si fueran plomos en mis pies. Curioso es que algo tan liviano y ligero tenga un cádaver tan pesado. Estoy triste y quiero alejarme. Pero mi mente gira en torno a mi tristeza, despedazando mis motivos, mis esfuerzos y dejando sólo el sopor y el entumecimiento. ¿Dónde están mis ganas? ¿Dónde están mis fuerzas?
No oigo sino un zumbido que me embota. Mis ojos ya no ven, mis manos ya no tocan. Se vuelven hacia mí, hacia dentro mía, y contemplan imagénes que ni siquiera alcanzo a comprender. Estoy triste y mi voluntad me falla. Si al menos pudiese llorar, quizás me aliviara. Pero no hay lágrimas. Secos los ojos, la mente dispersa. Estoy triste, y la tristeza me llena.
Las ilusiones muertas tiran de mí hacia abajo, como si fueran plomos en mis pies. Curioso es que algo tan liviano y ligero tenga un cádaver tan pesado. Estoy triste y quiero alejarme. Pero mi mente gira en torno a mi tristeza, despedazando mis motivos, mis esfuerzos y dejando sólo el sopor y el entumecimiento. ¿Dónde están mis ganas? ¿Dónde están mis fuerzas?
No oigo sino un zumbido que me embota. Mis ojos ya no ven, mis manos ya no tocan. Se vuelven hacia mí, hacia dentro mía, y contemplan imagénes que ni siquiera alcanzo a comprender. Estoy triste y mi voluntad me falla. Si al menos pudiese llorar, quizás me aliviara. Pero no hay lágrimas. Secos los ojos, la mente dispersa. Estoy triste, y la tristeza me llena.
viernes, agosto 21, 2009
Entrada número 100!!! y para celebrarlo, algo que no tiene nada que ver con la oposición:
Impronta es una palabra que me encanta, especialmente refiriendose a recuerdos. La considero una palabra rotunda, con un contenido visual innegable, aunque también un poco mentirosa, pues nos retrae a un recuerdo grabado con firmeza, en cierto sentido imborrable. Sin embargo, pocas son las memorias que resultan de esa guisa. Y especialmente efímeros, al menos a mi entender, los recuerdos de amor (por más que rechace usar la palabra por considerarla desvirtuada, no encuentro otra que explique con más claridad a lo que me refiero).
Pero cuán duraderos parecen cuando los estás sintiendo. Cuando dedicas parte del día, de tus pensamientos, a revivirlos, dándoles vueltas una y otra vez, buscando detalles que quizá en un primer momento no apreciaste. Atesorándolos, intentando sentir, aun cuando sea imperfectamente, la fuerza de que aquellos momentos.
Y entonces, pasa. El sentimiento se diluye, se acaba. Giras tu mente en otras direcciones, enfocandola en otros asuntos, sin necesidad siquiera de que se refieran a otros amores. Y esos recuerdos que creías imborrables, que veías con tanto color y claridad, van desdibujandose silenciosamente, como una imagen de tiza bajo la lluvia. Casi a traición, van tornandose amarillentos, imprecisos. Y no queda sino una silueta entrevista por un cristal translúcido de aquelllo que era un cuadro lleno de brillo. Entonces, ironías de la vida que tanto disfruto, llega la nostalgia de un amor que ni siquiera recuerdo. Así que me encojo de hombros, me río y me doy media vuelta, dejando atrás definitivamente, y sin una mirada, aquello que una vez tanto me importó.
Impronta es una palabra que me encanta, especialmente refiriendose a recuerdos. La considero una palabra rotunda, con un contenido visual innegable, aunque también un poco mentirosa, pues nos retrae a un recuerdo grabado con firmeza, en cierto sentido imborrable. Sin embargo, pocas son las memorias que resultan de esa guisa. Y especialmente efímeros, al menos a mi entender, los recuerdos de amor (por más que rechace usar la palabra por considerarla desvirtuada, no encuentro otra que explique con más claridad a lo que me refiero).
Pero cuán duraderos parecen cuando los estás sintiendo. Cuando dedicas parte del día, de tus pensamientos, a revivirlos, dándoles vueltas una y otra vez, buscando detalles que quizá en un primer momento no apreciaste. Atesorándolos, intentando sentir, aun cuando sea imperfectamente, la fuerza de que aquellos momentos.
Y entonces, pasa. El sentimiento se diluye, se acaba. Giras tu mente en otras direcciones, enfocandola en otros asuntos, sin necesidad siquiera de que se refieran a otros amores. Y esos recuerdos que creías imborrables, que veías con tanto color y claridad, van desdibujandose silenciosamente, como una imagen de tiza bajo la lluvia. Casi a traición, van tornandose amarillentos, imprecisos. Y no queda sino una silueta entrevista por un cristal translúcido de aquelllo que era un cuadro lleno de brillo. Entonces, ironías de la vida que tanto disfruto, llega la nostalgia de un amor que ni siquiera recuerdo. Así que me encojo de hombros, me río y me doy media vuelta, dejando atrás definitivamente, y sin una mirada, aquello que una vez tanto me importó.
miércoles, julio 08, 2009
Julio
Ya ha empezado el mes de julio y empiezo a arrastrar de puro cansancio mis pies mentales. El año pasado fue el peor mes de oposición con diferencia, y supongo que este año será lo mismo. Encima la jod&$%gñf obra de abajo lleva casi dos meses amargándome (aun más) el encierro.
¿Sabeis lo peor?Que no tengo nada nuevo que deciros. Por eso este año he escrito tan poco en el blog. La rutina ha terminado por engullirme, y ha terminado incluso con mi asombrosa facilidad para buscar un tema egocéntrico del que hablaros. Ahora sólo hay oposición, oposición, oposición. Pero no quiero ser (aun más) pesada, así que voy a buscar algo optimista y que me cause ilusión para contaros.
¿Qué ilusiona a Carmencita en este mes de mierda?
Mi cumple, que ya pasó. Lo conseguí celebrar con una amiga que cumple el mismo día y que yo, y desde que nos conocemos (cuando empezamos en Granada, en el CM) lo hemos celebrado todos los años juntas menos el pasado (ella también está viviendo en Madrid). Este año sí que hemos podido y nos resultó una fiesta chula.
El estreno de la sexta peli de Harry Potter. Sí, reconozco en alta voz y, si no con orgullo, al menos sin reticencias, que me gusta Harry Potter. Tanto los libros como las pelis. Y espero la sexta con ilusión y ganas. Aunque me parece que me tocará ir a verla sola, lo cual no me importa. Creo que incluso lo prefiero, para disfrutar de mi frikismo con tranquilidad y fruición.
La boda de un amigo. Aunque la etiqueta de amigo quizás sea demasiado simplista. Es la boda de aquel sobre quien escribí en el post de Reminiscencias, allá por septiembre del año pasado. Pero me apetece mucho esa boda. Tengo con ese grupo de niños (el interfecto en cuestión y sus amigos) una relación especial, rara y no facilmente definible, pero que me encanta. Y desde que oposito no he podido estar con ellos apenas.
Y por último, aunque no menos importante, y aunque sea justo el día 31, el inicio de mis vacaciones!! 15 días me tocan este año, del 1 al 16 de agosto. Habra pisci, copas, risas y un viaje a Dubrovnik y alrededores con mi madre y mi hermana.
En fin, veo que me quejo por vicio, porque no se me presenta un mal mes.
¿Sabeis lo peor?Que no tengo nada nuevo que deciros. Por eso este año he escrito tan poco en el blog. La rutina ha terminado por engullirme, y ha terminado incluso con mi asombrosa facilidad para buscar un tema egocéntrico del que hablaros. Ahora sólo hay oposición, oposición, oposición. Pero no quiero ser (aun más) pesada, así que voy a buscar algo optimista y que me cause ilusión para contaros.
¿Qué ilusiona a Carmencita en este mes de mierda?
Mi cumple, que ya pasó. Lo conseguí celebrar con una amiga que cumple el mismo día y que yo, y desde que nos conocemos (cuando empezamos en Granada, en el CM) lo hemos celebrado todos los años juntas menos el pasado (ella también está viviendo en Madrid). Este año sí que hemos podido y nos resultó una fiesta chula.
El estreno de la sexta peli de Harry Potter. Sí, reconozco en alta voz y, si no con orgullo, al menos sin reticencias, que me gusta Harry Potter. Tanto los libros como las pelis. Y espero la sexta con ilusión y ganas. Aunque me parece que me tocará ir a verla sola, lo cual no me importa. Creo que incluso lo prefiero, para disfrutar de mi frikismo con tranquilidad y fruición.
La boda de un amigo. Aunque la etiqueta de amigo quizás sea demasiado simplista. Es la boda de aquel sobre quien escribí en el post de Reminiscencias, allá por septiembre del año pasado. Pero me apetece mucho esa boda. Tengo con ese grupo de niños (el interfecto en cuestión y sus amigos) una relación especial, rara y no facilmente definible, pero que me encanta. Y desde que oposito no he podido estar con ellos apenas.
Y por último, aunque no menos importante, y aunque sea justo el día 31, el inicio de mis vacaciones!! 15 días me tocan este año, del 1 al 16 de agosto. Habra pisci, copas, risas y un viaje a Dubrovnik y alrededores con mi madre y mi hermana.
En fin, veo que me quejo por vicio, porque no se me presenta un mal mes.
lunes, junio 15, 2009
Pedantería versus incultura
Acabo de ver una cosa en la tele que me ha sulfurado. En una entrevista a Ana Rosa Quintana, que por sí sola me saca de quicio, comentaba la susodicha que le hubiese gustado viajar al s.XVIII para codearse con las preciosas, cortesanas que dominaban el mundo de su época. Por favor, no hay nada peor que un analfabeto que pretende darselas de culto. Las preciosas no eran cortesanas, y mucho menos del s.XVIII. El preciosismo fue un movimiento literario y filosófico del s.XVII, tirando más bien para su primera mitad, es decir, el reinado de Luis XIII. Supongo que Ana Rosa pretendía tirarse el farol y quedar de leída, pero adems de lo de la zopenca esta, en el programa donde lo estaban comentando no han dicho ni mu al respecto. Es decir, que ni les sonaba el término, porque si lo has escuchado, deberías de poder situarlo correctamente. Y para qué vamos a molestarnos en consultar algo que no sabemos. Por dios, es que abrir el google y poner "preciosismo" agotaría al más pintado. Que conste que yo conozco el término porque lo leí en una novela y lo busqué.
Sé que estoy quedando de pedante, o de repelente, o de cualquiera de esos calificativos que tanto disfruta mi hermana en adjudicarme, pero me ha dado mucho coraje. Ya escribí hace tiempo sobre el creciente analfabetismo de nuestra sociedad, y siento repetirme, pero es que no hace sino crecer. Analfabetismo y total desinterés. Y pedante es un insulto mil veces peor que inculto, porque a nadie le importa que el otro lo sea. Así que el cáncer de las mañanas al que llaman Ana Rosa puede pretender quedar de culta y pseudointelectual, y el resto encogerse de hombros.
A veces pienso que la cultura puede resultar un lastre. Asociaciones de ideas, bromas, comentarios, etc que poca gente más entiende a tu alrededor, y que acostumbras a callarte porque para qué perder el tiempo. Otras veces me rebelo contra esa idea, porque yo disfruto con esas asociaciones y demás, produce un placer personal dificilmente expresable en palabras. Así que nada, seguiré con mi pedantería y repelencia, y a quien no le guste que no mire
Sé que estoy quedando de pedante, o de repelente, o de cualquiera de esos calificativos que tanto disfruta mi hermana en adjudicarme, pero me ha dado mucho coraje. Ya escribí hace tiempo sobre el creciente analfabetismo de nuestra sociedad, y siento repetirme, pero es que no hace sino crecer. Analfabetismo y total desinterés. Y pedante es un insulto mil veces peor que inculto, porque a nadie le importa que el otro lo sea. Así que el cáncer de las mañanas al que llaman Ana Rosa puede pretender quedar de culta y pseudointelectual, y el resto encogerse de hombros.
A veces pienso que la cultura puede resultar un lastre. Asociaciones de ideas, bromas, comentarios, etc que poca gente más entiende a tu alrededor, y que acostumbras a callarte porque para qué perder el tiempo. Otras veces me rebelo contra esa idea, porque yo disfruto con esas asociaciones y demás, produce un placer personal dificilmente expresable en palabras. Así que nada, seguiré con mi pedantería y repelencia, y a quien no le guste que no mire
lunes, abril 20, 2009
Hay quien dice que beber solo es de alcohólicos y decandentes...y que ir solo al cine es de frikis autistas...y que tomarse una cerveza o un café en una terraza solo es de....Podría seguir. Podría comentar todo lo que el común del género humano dice sobre todo aquello que sea salirse de lo que hace la media. Pero, ¿la verdad?, me da tela de pereza. No me tengo por especial, ni rara, pero si hay veces en que me siento distinta...y más que nada porque no me importa que me miren, o que digan o que comenten...y me encanta mi frikismo, mi autismo, mi alcoholismo y mi decadencia. Mirenme, caballeros y señoras. Miren a la que se sienta en una terraza con un libro, sin charla ni compañía que le distraiga de su lectura. Miren a la que va sola al cine para disfrutar de una peli y de sus pensamientos a solas. Esa es la palabra. Soledad. Hasta este año no sabía lo que realmente significaba. Es cuando contienes la propia respiración porque hace un jaleo inusitado. Cuando aprecias que nadie moleste ni interrumpa la mirada crítica que te echas. Cuando la gente mira extrañada la carcajada irónica pero extrañamente íntima que sueltas al ver el percal que muestras.
No voy a ser tan arrogante como para decir que hay que vivir mi infierno para conocerse, pero si reconoceré que sin oposición no sería quien soy hoy. Y me gusta experimentar lo que ella me muestra. Albacezgos, usufructos, censos, accesiones...me acompañan y convierten en quien soy. Y me la repanflifla si soy repetitiva y solo hablo sobre la opo...es que es lo que soy ahora mismo.
No te preocupes, Paloma, hoy no estoy adentro mío...
No voy a ser tan arrogante como para decir que hay que vivir mi infierno para conocerse, pero si reconoceré que sin oposición no sería quien soy hoy. Y me gusta experimentar lo que ella me muestra. Albacezgos, usufructos, censos, accesiones...me acompañan y convierten en quien soy. Y me la repanflifla si soy repetitiva y solo hablo sobre la opo...es que es lo que soy ahora mismo.
No te preocupes, Paloma, hoy no estoy adentro mío...
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